Bandolera

Nueva entrada en el blog de Marta Hazas: “Cabecitas”


Ya estoy aquí! Me ha costado escribir en el blog porque la entrada se convierte en un laberinto cada cierto tiempo, y con el tiempo ultimamente el reloj es tacaño, por suerte considero, conmigo… pero ya estoy aquí!

Os diré que volví de las vacaciones con las energías renovadas y esas dudillas vitales que llaman a mi cabeza los septiembres bastante resueltas ( mi año comienza ahí desde el colegio).  Cuando paré del trabajo, este año vinieron a mí todas las inseguridades del mundo que cabían en esa isla del Egeo; pero me vinieron bien los miedos tontos que a una le entran cuando tiene de pronto todo el tiempo del mundo para no hacer nada y darle vueltas a la cabeza. Afortunadamente a mi me pasó a pie de piscina bajo un sombrero y con un chapuzón ahogué cualquier atisbo de boicot de mi cerebro a mis ansiadas vacaciones.

Y es que cuando todo va muy bien te agobias porque no quieres que nada cambie, no quieres perder lo que tienes y te empeñas en buscar fisuras en lo que hiciste o futuribles cataclismos que pueden llegar. Temes la tormenta después de la calma. Te puedes poner hipocondríaca por si se te cae la salúd de un bolsillo, nostálgica por lo poco que has visto a los tuyos este año, que trece son pocos años de media para que viva tu perro, que desatiendes a los amigos, que… miedos miedos miedos, que no puedes poner en voz alta  porque dichos así muchos suenan rídiculos, ni puedes compartir con nadie, salvo si los intercalas en tono de risa a media coversación, porque no te reconocerías en ese tipo de persona insegurona. Y si una sabe que es rídiculo, por qué se siente ese pellizquito que te hace sentir pequeñita debajo del sombrero mientras te churruscas con protección del 50 al sol?

Las malditas cabecitas que malas pasadas juegan… a veces  te pueden convertir en un agorero pesimista cuando lo tienes todo para ser feliz. Menos mal que no me dejo porque yo soy muy de pensar estupideces del tipo:

¿Cómo hago para dormirme por las noches; en qué momento desconecto y cómo lo hago con tanta facilidad? Y hála! esa noche despierta hasta las mil

¿Cómo hago para memorizar los textos, cómo pasa del papel a mi cabeza? Y venga!esa tarde imposible dar pie con bola con los guiones

¿Y si hoy me quedo en blanco en la función?Y ole, a improvisar un trocito toca por esa maldita décima de segundo que me paro a pensar que fijaté que faena si no me acuerdó de la siguiente réplica .

¿Y como hace mi cerebro para enviar la orden de, por ejemplo, pestañear? Y por supuesto, se me pone el tic un ratito de necesitar abrir y cerrar los ojos locamente (ésto afortunadamente no suele ni a menudo, ni en grandes momentos, ejem, no sé porque lo he recordado ahora…)

¿Y yo por qué gustaré a mi chico?¿Por qué el amor siempre me dura  tres años y se me gasta? Y entonces me levanto el sombrero un poco, le miro de reojillo mientras lee, él me sonrie, le sonrió yo y se me pasa todo.

Gran verdad esa de Fito que dice: “Sé que soy mucho más guapo cuando no me siento feo” Pues eso… así con todo.

Blog de Marta Hazas