Bandolera

Vamos a jugar, ven a Iphone rock


Tal y como prometió Marta el mes pasado, ha vuelto a deleitarnos una vez más con una entrada en su blog “Marta en Marte”. Esta vez nos habla de las nuevas tecnoloías, más en concreto del Iphone o de sus problemas con el iphone. Os dejamos aquí la entrada que Marta ha escrito para que podáis leerla y un enlace directo a su blog.

Los griegos tenían al Oráculo de Delfos, nuestros padres la enciclopedia Larousse ilustrada, los Fraguel tenían su montaña basura para que contestase a todas sus dudas… y nosotros tenemos el iphone. Siempre se ríen de mi cuando busco frases muy largas y muy literales en Google para encontrar lo q busco, del tipo:”restaurantes con encanto del centro de Praga para cenar bonito no turístico” o “enemigo de Van Damme asiático y con coleta en Contacto Sangriento”…pero no me importa, hay que reconocer que funciona.
Me he acostumbrado a que las apuestas de sobremesa sobre temas de debate ya no quedan en el aire; siempre hay alguien con la wikipedia en el bolsillo, lo cual es maravilloso cuando uno lleva razón.
A mi me acaban de robar mi iphone 3 en Italia. En un pequeño hotel de esos cinco estrellas con encanto que nunca me había dado el capricho de regalarme: El Palumbo, muy mono, decadente, con unas vistas maravillosas, y donde no volvería, pues se han lavado las manos a lo Poncio Pilato (muy romano todo). No sé, una espera que si se va a comer al pueblo de al lado (Amalfi), a la vuelta, el teléfono esté donde lo dejó. Pero no, un chico de la limpieza tenía otros planes para mi compañero Movistar de viajes desde hace casi dos años…y ese “casi” es lo que ha hecho que ahora sea de Orange.
Cuando regresé y llamé a Movistar para solucionar lo de mi robo, fue imposible hablar o que me pasaran con alguien medianamente competente o que pudiera mantener el hilo de una conversación simple. Alguien que supiera activar un desvío de llamadas, o anular ese desvío de llamadas sin quitar el buzón de voz, que entendiera o pareciese entender lo que yo estaba explicando, o simplemente no alterase más y más al cliente cuando ha sufrido un robo, durante los 57 minutos que te tienen colgada al teléfono. Yo creo que te ponen en la oreja la musiquilla de espera mientras los operadores bailan haciendose señas de vamos a desesperarle un poco más, que se canse y cuelgue, que se gaste su pasta en otro teléfono, que más dan sus 75.000 puntos acumulados, su fidelidad de diez años, sus elevadas facturas por vivir fuera de su ciudad y las giras, que más da que al cliente le saquemos un pastizal todos los meses y ahora quiera asesinarnos… Que más da, si no puede vernos!!!!!!
Es lo malo de que no exista una atención física, cara a cara. En una época en la que los teléfonos son táctiles, uno no puede estrechar la mano de un interlocutor que le solucione aquellas cuestiones por las que paga con creces. Hay que marcar el 1004 de la deseperación.
Así que entre asalto a diligencia y confesiones con Flor, ando intentando resolver todos esos pequeños detalles cotidianos con lo que ni soñaron en el XIX; internet en casa para poder escribir blog, en el móvil, recuperar mi agenda de contactos, mis fotos, mis canciones… y todos esos grandes inconvenientes que supone el haberme convertido en una iphonedependiente.
Y de repente he pensado: ¿Y si no me pillo otro iphone? Tampoco lo notaría tanto, ¿no? Después de todo, tiene tres chorradillas pero se puede vivir sin ellas, ¿verdad? ¿Lo echaría de menos? ¿Me arrepentiría a las dos semanas? No lo sé, son demasiadas dudas y sigo incomunicada. Ves, si ahora tuviese mi iphone le podría preguntar!!!! Bastaría con teclear: “chicas dubitativas de Santander a las que les gusta también Van Damme y los restaurantes poco turísticos de Praga son más felices con o sin su iphone???”. Seguro que San Google me daría una respuesta.